Empecemos cada día conectando con Dios, luego, conectemos con los demás. No debemos vivir aislados.
Necesitamos tener como propósito en el corazón el entender a aquellos que nos rodean. Nadie es perfecto, incluyéndote a ti, y incluyéndome a mi. Es importante llegar a un acuerdo con alguien cercano acerca de dejar todo a los pies de la cruz para encontrar sanidad a nuestras heridas del pasado.
Al avanzar caminando en unidad don Dios, podemos ser una brisa fresca de inspiración en tierra seca y árida. al conectar nuestras palabras de ánimo con los demás, hacemos nuestra parte para expandir el Reino de Dios en la tierra.
Tomemos el compromiso de tomar un papel positivo, constante y visible en nuestra comunidad, en cuanto a la unidad y el estar alineada con la Palabra de Dios.
1. Le damos forma
El comportamiento humano es la forma en la que nos conducimos en relación a los demás. Nuestro comportamiento es un reflejo de la forma en la que pensamos, nos sentimos, creemos y lo que sabemos. El entorno al que nos exponemos influye en nuestro comportamiento. Si permanecemos en un entorno en el que reinan los deseos prohibidos, crisis y agitación emocional, nuestro comportamiento será desorganizado, tumultuoso y perturbador.
Recuerda, es difícil aceptar comportamientos inadecuados delante de Dios como formas de vida en nuestra sociedad el día de hoy. Nuestras inseguridades personales influencian nuestras actitudes y relaciones, mismas que le dan forma a nuestro comportamiento.
Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:
Proverbios 6: 16-19
Hay seis, y hasta siete cosas que el Señor detesta con toda el alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, la mente que maquina planes inícuos, los pies que se apresuran a hacer el mal el testigo falso que propaga mentiras y el que siembra discordia entre hermanos.
2. Las miradas
Uno de los comportamientos que se vuelve una plaga en la humanidad de hoy es la mirada de orgullo. Este termino se refiere al espíritu de tener un concepto más alto de si mismo sobre los demás. La arrogancia y vanidad son cualidades comunes de aquellos que son afectados por el espíritu de orgullo. Muchas veces, estas cualidades son usadas como murallas de protección que impiden desarrollar relaciones con los demás, ni una relación profunda con Dios. Ese sentido erróneo de "yo puedo hacerlo solo" es un cimiento engañoso, que puede colapsar fácilmente a la primer señal de crisis.
Recuerda, la auto importancia que se basa en logros y comportamientos conduce a la arrogancia y el juicio de los demás. Estos comportamientos pueden dirigirnos a la caída.
Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:
2 Corintios 10:12
Nosotros no nos atrevemos a igualarnos ni a compararnos con quienes se alaban a sí mismos; cuando ellos se miden con sus propias medidas y se comparan unos con otros, no demuestran buen juicio.
Lucas 18: 9-14
A unos que a sí mismos se consideraban justos y menospreciaban a los demás, Jesús les dijo esta parábola: «Dos hombres fueron al templo a orar: uno de ellos era fariseo, y el otro era cobrador de impuestos. Puesto de pie, el fariseo oraba consigo mismo de esta manera: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, injustos y adúlteros. ¡Ni siquiera soy como este cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana, y doy la décima parte de todo lo que gano." Pero el cobrador de impuestos, desde lejos, no se atrevía siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: "Dios mío, ten misericordia de mí, porque soy un pecador." Yo les digo que éste volvió a su casa justificado, y no el otro. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.»
3.Detén la fuente.
Una mentira es un enunciado falso intencionalmente presentado como verdadero. Su propósito es engañar o dar una impresión falsa. Otra fuente de la caída del hombre es "la lengua mentirosa". El decir una mentira nunca es suficiente. Cada mentira requiere de falsedad adicional para seguir justificando su supervivencia. Pronto, una mentira ha desarrollado su propia vida. El lugar en dónde se corta y se detiene la mentira es en la lengua. Si nos comprometemos a nunca sacar una mentira de nuestra boca, haremos nuestra parte para detener la cosecha de mentiras que puede destruir a la humanidad.
Recuerda, La mentira nace de la semilla del resentimiento, mancha y torna la verdad para cumplir su propio propósito.
Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:
Santiago 3:1-12
Juan 8:42-44
Malaquías 2:10
Hechos 10:9-23
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